
Una de las cosas más criticadas de los regímenes autoritarios es la existencia y y promoción de aparatos represores de la libertad del individuo como la censura, la existencia de prácticas degradantes como la tortura o la pena capital entre otras. Normalmente la figura del verdugo siempre ha sido mal vista, incluso en tiempos muy remotos.Pues actualmente en lo que fue la Marca Hispánica del visigodo Wifredo el Velloso, como lo fue Pelayo, me estoy refiriendo a Cataluña, región de España, volvemos a toparnos de bruces con una figura dictatorial, LA CENSURA a través de un aparato represor de libertades denominado Consejo del Audiovisual Catalán (CAC) que bien podría denominarse Congregación para el Apremio y la Censura.
Una de esas instituciones que se suponían desterradas con la promulgación de la Constitución de 1978, ha sido resucitada por los partidos nacional-socialistas que aprobaron el nuevo Estatuto de Autonomía Catalán, pero con la novedad de que sus ejecutores o verdugos ahora van a estar muy bien considerados, por lo menos económicamente.
La Congregación para el Apremio y la Censura (CAC - Consejo del Audiovisual Catalán) recibirá un presupuesto de ONCE MILLONES DE EUROS, de los cuales, SEIS MILLONES serán destinados a pagar los SUELDOS de los censuradores.
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